La agricultura ecológica aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero, según un estudio

La necesidad de mayores parcelas conlleva mayores emisiones.

Agricultura ecológica
La agricultura ecológica aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero

Es una creencia común que la agricultura ecológica reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, es mejor para el planeta y, en última instancia, mejor para los seres humanos. No se equivocaría del todo al creer en esta información.

Sin embargo, un estudio realizado en 2019 por investigadores de la Universidad de Cranfield, en el Reino Unido, ha revelado que este tipo de agricultura aumenta en realidad las emisiones de gases de efecto invernadero.

El estudio se publicó el martes en Nature Communications.

Agricultura ecológica y más tierra

¿Por qué la agricultura ecológica debería provocar más emisiones?

Ciertamente, hace lo contrario, al requerir menos pesticidas y fertilizantes desagradables y cargados de productos químicos u organismos genéticamente modificados, todos los cuales pueden dañar nuestro planeta.

El estudio puso de manifiesto el hecho de que hay que desbrozar más tierra porque la agricultura ecológica requiere más terreno para producir la misma cantidad de alimentos que la no ecológica. Como la tierra extra provendría de los pastizales, que almacenan carbono, se producirían más emisiones.

En última instancia, la agricultura ecológica conduce a una mayor contaminación climática.

¿Cómo han llegado los investigadores a esta conclusión?

El equipo analizó lo que ocurriría si toda Inglaterra y Gales cambiara sus prácticas a la agricultura ecológica.

Directamente, este tipo de agricultura reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería en un 5% y de la agricultura en un 20% por unidad de producción.

Indirecta y negativamente, los rendimientos disminuirían en un 40%, lo que llevaría a un aumento de las importaciones desde el extranjero. Por otra parte, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarían en un 21% si se destinaran más tierras a la agricultura en lugar de a las importaciones. Esto se debe a que los pastizales, que almacenan carbono en las plantas, las raíces y el suelo, se reducirían, lo que provocaría más emisiones.

Pero no todo es malo cuando se trata de la agricultura ecológica.

Al no utilizar productos químicos para mejorar sus cultivos, los agricultores ecológicos emplean en cambio estiércol animal y compost para fortalecer sus cultivos y practican la rotación de cultivos, todo lo cual mejora la salud del suelo.

Este tipo de agricultura mantiene las emisiones más bajas que la agricultura que utiliza fertilizantes y pesticidas sintéticos.

Si nos fijamos en ganado, la historia es ligeramente diferente. El ganado criado de forma ecológica tiende a vivir más tiempo porque no se le inyectan hormonas y, por tanto, no crece tan rápido. Al vivir más tiempo, el ganado tiene más tiempo en la tierra para liberar metano, que es el mayor emisor de gases de efecto invernadero.

Por otro lado, el ganado, cuando se le permite moverse más libremente por los pastos verdes, puede estimular el crecimiento adicional de las plantas, reduciendo así los niveles de dióxido de carbono en el aire.

En definitiva, la agricultura ecológica sigue necesitando más tierra si quiere producir tanto como la no ecológica.

El truco ahora es seguir encontrando formas de reducir los fertilizantes sintéticos que liberan contaminación, y desarrollar métodos de cultivo que no ocupen más terreno.